Canal Bolivia
Turismo y viajes en Internet
 
        
GUÍAS   FOTOS   VÍDEOS   NOTICIAS
 
portada

Bolivia
Bolivia, riqueza colonial
Mundo Bolivia Chuquisaca Oropeza Sucre

Bolivia es pasar unas vacaciones extraordinarias en un país rico en tradiciones, culturas antiguas y paisajes exóticos como la selva del Amazonas, los Andes...


artículo
  fotos   vídeos   opiniones  
       

bolivia, bolivia, riqueza colonial

RIQUEZA COLONIAL

SUCRE.

Capital constitucional de Bolivia, Patrimonio Histórico y Cultural de la Humanidad y Ciudad Monumentos de América, a Sucre no le falta calificativos que resalten su inigualable belleza colonial. Fundada en 1538 con el nombre de La Plata es ahora la capital oficiosa del país. En 1776, el nombre de la ciudad pasó a ser el de Charcas. Durante el período colonial se convirtió en el centro más importante del imperio español, en esta zona de Sudamérica. El 6 de agosto de 1825, se declaró la independencia u se creo la nueva República de Bolivia, nombre inspirado en el del libertador Simón Bolívar. El nombre de la ciudad pasó a ser el de Sucre. Desde su fundación y hasta hoy, la ciudad se ha caracterizado por su capacidad de creación artística y su afán por reunir los mejores exponentes de arte nacional e internacional como demuestran la cantidad y la calidad de monumentos y obras de arte existentes en ella. Importantes instituciones, como el Arzobispo de La Plata, hoy Chuquisaca; la Universidad Mayor Real y Pontificia de San Francisco Xavier de Chuquisaca; el asiento de la Audiencia de Charcas, primero, y después del Gobierno de la República, y la presencia de la Corte Suprema de Justicia, atrajo por las exigencias del desempeño de cada una de sus respectivas funciones a numerosas personas influyentes y de gran cultura que crearon y definieron el espíritu de la ciudad. Situada a 2.830m de altitud, Sucre es hoy una apacible ciudad de 100.000 habitantes. Hasta finales del siglo pasado, además de ser la capital del país, era sede del gobierno. Tras el triunfo de los liberalistas, dicha función se traspasó a La Paz y Sucre conservó tan sólo la condición de capital de la República donde aún alberga la sede del Tribuna Supremo de Justicia. Su carácter de capital constitucional queda aún más marcado por la presencia de la Universidad de San Francisco Xavier, una de las más antiguas de América. Como en tantas ciudades de América, la Plaza Mayor es el corazón de Sucre. En ella se encuentra la Casa de la Libertad, uno de los edificios con mayor valor simbólico del país, ya que en él se Firmó la Declaración de Independencia. Ahora alberga un museo que exhibe objetos históricos de la época. Alrededor de esta plaza también se halla la Catedral, que data del siglo XVI. Otras edificaciones religiosas, como la iglesia de La Merced, la de San Francisco, la de San Miguel y la de la Recoleta, son verdaderas joyas arquitectónicas que de ninguna manera hay que pasar por alto.

DINOSAURIOS.

La zona de los alrededores de Sucre tiene un alto valor paleontológico. A pocos kilómetros de Sucre, se pueden encontrar las huellas de dinosaurios de Cal’orcko que constituyen una verdadera zona de atracción científica, con sus más de 20 tipos de huellas diferentes ubicadas en piezas de roca de más de 800m de largo y 60 de alto. También las encontramos en el Farallón de Orepajla y en los alrededores de la población de Quila Quila.

EL MERCADO DE TARABUCO.

A 65 km de Sucre se encuentra uno de los mercados más típicos de los Andes. A pesar de que el pueblo de Tarabuco se construyó por razones estratégicas. Bloquear el paso a las expediciones de los indios chiriguanos hoy en día es famoso por su mercado y por sus habitantes que conservan intactos sus particulares rasgos étnicos de rostro fino y alta estatura. La feria dominical tiene lugar en el centro del pueblo y atrae a los indios de los alrededores. Todos ellos lucen ponchos en color rojo oscuro con rayas, y sobre su cabeza reposa un casco de cuero cocido que imita al de los conquistadores.

POTOSI.

Situada a más de 4.000m de altura, la ciudad de Potosí es una de las más altas del mundo. Su historia está estrechamente ligada a la de La Plata. En el siglo XVI, era uno de los lugares más desolados de las estribaciones de los Andes. Sin vías de comunicación ni ninguna agricultura organizada, se enclavaba en un mundo recién descubierto y hostil. Pero allí estaba aquella montaña de plata que produciría el milagro económico que transformaría profundamente la economía de Europa. Una de sus grandes atracciones es el legendario Cerro Rico de Potosí que domina la ciudad, y ha estado en continuo funcionamiento desde 1545. Aún hoy en día se extrae plata de él. El cerro tiene más de 5.000 bocaminas y socavones, muchos de ellos conectados entre sí. La plata dio origen a la “Casa Real de la Moneda” que es, sin duda, el edificio más importante de la arquitectura civil colonial de Sudamérica. Su construcción se inició probablemente en 1750 y duró 23 años con un enorme coste económico. La Pinacoteca, las colecciones de muebles de tejidos, de trajes regionales, de numismática y de antropología ofrecen al visitante y al estudioso numerosas oportunidades culturales. Son notables las maquinarias de laminación de plata, con sus tres conjuntos de engranajes de madera, que fueron traídas desde España y donde aún pueden hacerse las famosas monedas de plata así como las enormes vigas de cedro que soportan pisos y techumbres, la cúpula elíptica donde se encuentra el horno principal de fundición de plata. También destaca el archivo donde se guardan más de 80.000 documentos relativos a la vida potosina. A finales del Siglo XVI, Potosí llegó a ser la ciudad más poblada del planeta. Se estima que, durante la colonia el centro minero aportó más de 50.000 millones de dólares a España a través del raudal de plata extraído por sus habitantes. Los historiadores calculan que, durante los tres siglos de la colonia, 8 millones de africanos e indios perdieron la vida en estas minas. Recorrer las calles estrechas de la Villa Imperial resulta una auténtica maravilla. Parece que en las torres de sus iglesias el tiempo se ha detenido. No es extraño que la UNESCO, en 1987, la nominara Patrimonio Natural y Cultural de la Humanidad, confirmando su “valor excepcional y universal que debe ser protegido como un bien de todos y cada uno de nosotros”. El casco antiguo es la reproducción exacta de una ciudad española del siglo XVI, con una iglesia cada dos manzanas, callejuelas angostas y empedradas sobre las que cuelgan los típicos balcones cerrados, esculpidos en madera con finos y delicados labrados. Una vista que se aprecia durante todo el año, con un cielo azul y transparente y con el imponente fondo del Cerro Rico. Cerca de Potosí se encuentra Toro Toro, un importante conjunto de cuevas y cavernas con pinturas rupestres; restos fósiles, huellas de dinosaurios, puntas de lanza y diversos elementos de enorme valor arqueológico que nos remontan a los orígenes del ser humano. Su clima suave y templado, ligeramente frío en los amaneceres y atardeceres, es una invitación para su visita.

DESIERTOS BLANCOS

SALAR DE UYUNI.

Con más de 12.000km. cuadrados está considerado como el mayor mar de sal del mundo. Con las cordilleras y el cielo como únicas fronteras, permite observar imágenes en sus pensión por la radiación solar, espejismos e imágenes ópticas por la cristalización en el suelo y otros sorprendentes fenómenos. En su interior, islas vírgenes y deshabitadas albergan cactus inmensos y extrañas floraciones. Toda una sucesión de paisajes naturales y formas caprichosas que, desde el primer momento, cuativan y hechizan al visitante. El salar de Uyuni formaba parte de un lago salado o mar interior prehistórico, el lago Minchín, que abarcaban la mayor parte del sudoeste boliviano. Cuando se secó dejó los lagos de Poopó y Uru Uru como zonas húmedas y los salares de Yuni y Coipasa. En el centro de este inmenso desierto se encuentran varias islas desperdigadas. La Isla del Pescado es la más espectacular debido a los enormes cactus que alberga, de alturas superiores a los 8m. Desde ella las vistas del mar de sal, de colores cambiantes según la luz y el momento del día, son particularmente hermosas y constituyen un verdadero placer para los amantes de la fotografía. Desde Uyuni se organizan excursiones a este lugar irreal, de paisajes transparente y con una vegetación que intenta huir de la amenaza constante de la sal que inunda sus costas.

RESERVA NATURAL EDUARDO AVAROA.

Al sur del Salar de Uyuni se extiende la reserva nacional de fauna andina Eduardo Avaroa que alberga unas extraordinarias lagunas, una enorme diversidad de fauna y unos espectaculares géiser, pozos geotérmicos y rocas de sorprendentes formas en una superficie de 7.147. cuadrados.

LAGUNA COLORADA.

La Laguna Colorada es una de las grandes maravillas de la naturaleza boliviana. Se trata de un lago multicolor donde predominan los tonos rojizos debido a los finos sedimentos depositados en la superficie y a los pigmentos de diversos tipos de algas. Es también llamado “el nido de los Andes” ya que cobija a más de 30.000 flamencos de tres especies diferentes que nidifican en él y lo convierten en una de las mejores zonas del mundo para su observación. El flamenco más conocido es el Tokoko, de color salmón con cubierta rojiza en su plumaje y negro en sus plumas remeras, con pico blanco rosado con la punta negra y que mide más de 1 metro de altura. También alberga la población más grande de Parihuana Chica de Sudamérica y, además otras especies como la Soca Cornuda que actualmente se encuentra en peligro de extinción y otras especies amenazadas, como el Suri. En cuento a mamíferos, los más representativos son la vicuña, la vizcacha y la llama. Su superficie aproximada es de 6km. Cuadrados y se encuentra a una altura de 4.278m. las rocas de las vizcachas, los géisers, los pozos geotérmicos, las rocas de Dalí... cierran un cuadro de impresionantes panoramas.

SOL DE MAÑANA.

Por su intensa actividad geotérmica y fumarólica, este paisaje nos remota a las épocas de la formación de la tierra. La lava hierve en los cráteres y las fumarolas emiten vapores mixtos con tal presión que alcanzan alturas de 10 a 50 metros.

LAGUNA VERDE.

Situada en el extremo sur del desierto de Lípez, su visión evoca el paisaje del fin del mundo. Dividida en dos cuerpos de agua, su extraordinario color se debe a su alto contenido en magnesio. La laguna Verde deslumbra por su increíble espejo de agua, semejante a una gigantesca esmeralda que cambia de tono durante todo el día. Hacia las 10 de la mañana cuando se levanta el sol bruscamente, el verde oscuro de la laguna se transforma en intenso verde esmeralda; por la tarde, alcanza un brillo espectacular. Acoge una enorme riqueza de flora y fauna propias de los ambientes altoandinos y de la puna semidesértica. Entre la flora destacan la Yareta y la Keñua, además de 45 especies de aves, entre las que resaltan las poblaciones de flamencos. Muy cerca de la laguna se levanta el magnífico volcán de Llicancabur de 5.868 de altura, uno de los mejores lugares de la zona para la práctica del andinismo.

OTRAS LAGUNAS.

El desierto de Lípez acoge también otras lagunas de numerosas y sorprendentes colores, como Cachilaguna, laguna Hedionda y otras asociadas a calderas volcánicas con aguas termales. Alrededor de estos islotes de vida, rodeados de volcanes testigos de un subsuelo irritable, se hallan los verdaderos propietarios de la región: los Flamencos Rosas James, con sus patas empapadas en el agua helada, que se alimentan de las algas que pueblan y dan color a los fondos de las distintas lagunas. La fauna se caracteriza por al presencia de especies singulares que se han adaptado a estas condiciones de vida extrema, algunas de ellas en peligro de extinción.

COIPASA.

Al noreste del Salar de Uyuni se encuentra el otro gran salar del país, el de Coipasa. Si la vista del salar resulta ya una experiencia fabulosa, la zona ofrece también otros atractivos para el viajero, como el lago Poopó, el río Lauca, los volcanes nevados y el monte Sajama, la cumbre más alta de Bolivia.

RUTAS ETNICAS, AGRICOLAS Y ARQUEOLOGICAS.

Recorrer la región implica vivir experiencias inolvidables con sus pobladores. Campesinos de origen quechua y aymará, y la etnia Chipaya al norte, le ofrecen siempre su hospitalidad. Ruinas arqueológicas, centros mineros como Pulacayo, de cobre y plata, y el cementerio de trenes de Uyuni son lugares que merecen una vista.

REUNIONES (MODERNIDAD E HISTORIA)

SANTA CRUZ.

Santa Cruz de la Sierra fue fundada por Ñuflo de Chávez en 1561. la falta de comunicaciones la mantuvo aislada durante siglos hasta que, a mediados del siglo XX, el progreso la convirtió en la segunda capital del país con más de 600.000 habitantes. Asentada a 437 m. Sobre el nivel del mar y extraordinariamente rica en recursos naturales, todavía conserva sus característicos rasgos de ciudad colonial que se funden con la ciudad moderna. De hecho, hoy es la ciudad más moderna y activa del país con un aeropuerto internacional de gran tráfico. Un paseo por el casco antiguo constituye un apasionante circuito en el que se pueden conocer la Casa Municipal de Cultura, el Paraninfo Universitario, el Museo de Historia, el Club Social, la Catedral Metropolitana y los edificios de la Prefectura Departamental y del Gobierno Municipal, entre otros. La Catedral fue edificada en tiempos del Virrey de Toledo por Fray Diego de Porres. En 1770, se reconstruyó la iglesia y en 1838, en la época del Mariscal Andrés de Santa Cruz, el viejo templo fue sustituido por una nueva iglesia de estilo eléctrico, proyectada por el arquitecto francés Felipe Bestres. Resulta notable por sus bóvedas con aristas construidas en madera y por la decoración pictórica que las cumbre. Por el moderno equipamiento hotelero y de servicios turísticos con el que cuenta, Santa Cruz resulta un lugar idóneo para hacer tours culturales y organizar todo tipo de reuniones y congresos.

COCHABAMBA.

Situada en el centro geográfico de Bolivia, Cochabamba ofrece un paisaje y un clima ideal, ya que se combinan armoniosamente el frío del Altiplano y el calor de las llanuras orientales. Fundada en 1574, está rodeada por la cordillera de la Herradura, cuyo pico más alto es el Tunari, y por una exuberancia verde que la ha hecho famosa como ciudad jardín. Su Plaza de Armas 14 de Septiembre; el Palacio Portales, construido por el Rey del estaño Simón Patiño y las antiguas iglesias de San Francisco, Santo Domingo, Compañía de Jesús y Santa Teresa, constituyen sus principales atractivos, así como el teatro Achá que ocupa hoy la antigua edificación de la iglesia de San Agustín. Desde ella se pueden llegar a otros centros de atracción turística, como el Chapare, región bañada por ríos y florestas exóticas de incomparable belleza; Quillacollo, pequeño centro industrial y Urkupiña, centro de romerías religiosas: pasando por Sacaba, Punata; cliza, Tarata, Villa Rivero o Tiraque, entre otras poblaciones de interés. Capital de los valles bolivianos, cuenta con zonas productoras de maíz poblados de origen quechua y aymara que han heredado todas las tradiciones de sus antepasados: sus vestimentas típicas, sus ceremonias rituales y su legendaria amabilidad y simpatía.

CHIQUITANIA Y MISIONES JESUITAS.

En la maravillosa región de Chiquitos prosperaron, en la época precolombina, varias tribus selváticas que fueron evangelizadas por los misioneros de la Compañía de Jesús, levantándose poblaciones españolas en medio de una densa selva. Estas misiones, conocidas como Chiquitanas, fueron fundadas entre 1691 y 1767. enclavadas en plena selva boliviana, las Misiones Jesuitas han perdurado a través del tiempo y han quedado como un valioso legado de la época colonial,. Su valor se manifiesta principalmente en la arquitectura de sus templos, de estilo barroco mestizo, adornados con pinturas murales, altares dorados y preciosos retablos tallados en madera doradas, púlpitos, cajonerías e impresionantes columnas. Las iglesias que se erigieron en plena jungla constituyen una de las más altas expresiones del desarrollo socio-cultural en la América latina. Los jesuitas enseñaron a los aborígenes las técnicas del trabajo de la madera, pero éstos no sólo las aprendieron, sino que las superaron con creces. El resultado fueron maravillosos templos como San Javier, Concepción, San Rafael, Santa Ana y San José de Chiquitos, declarados por la UNESCO Patrimonio Cultural de la Humanidad. La iglesia de San Javier, construida en 1692, está considerado como la primera Misión de la zona. Su ornamentación con columnas talladas y dibujos en tonos amarillo y café sobre la madera resulta asombrosa. En 1730, se fundó aquí la primera escuela de música de la región para los miembros de la comunidad, en la que hoy destacan la fabricación de violines, arpas y otros instrumentos. La Misión de la Concepción fue fundada en 1706 y restaurada en 1978. hasta 1982, fue la sede del Vicariato apostólico Ñuflo de Chávez. Cuenta con una nave de tres cuerpos que se complementan con seis hileras de columnas de madera. Sus tres altares y las pinturas realizadas por los lugareños le dan un atractivo especial. Al atardecer, la visión de la iglesia resulta inolvidable, especialmente cuando se aprecia la torre de madera y el impresionante trabajo realizado en su portada principal. En esta zona se ha asentado uno de los grupos étnicos más importantes del área amazónica, el chiquitano, que practica una agricultura de subsistencia, además de la caza y de la pesca. La habilidad de la comunidad originaria se traduce en diversas artesanías, como tallado de la madera, tejidos, alfarería, cestería y elaboración de instrumentos musicales.

SAMAIPATA.

Por su especial topografía y su benigno clima, este pueblo resulta ideal para el descanso. La belleza de sus alrededores hace que su verdadero y cabalístico nombre sea el del Pueblo del Valle de la Purificación. Fundado en la época colonial, cuenta entre sus principales atractivos con la Iglesia de Nuestra Señora de la Candelaria y el Museo Arqueológico Provincial. Resulta igualmente interesante visitar los viveros, la fábrica de macetas de fibra, el monte de helechos, el cerro de La Patria, la fábrica de mermeladas y embutidos y la granja de cría de conejos de razas angora, alemana y francesa. Sin embargo, su principal atracción es, sin duda, el Fuerte o, como se le ha denominado recientemente, el Centro Ceremonial que constituye el epicentro del conjunto de ruinas arqueológicas de toda el área de los valles, de magnitud e importancia mundial. Se trata de un valioso e inmenso monumento precolombino de piedra esculpida de 200 metros de longitud, 60 metros de ancho y 23 metros de alto, en el que se observan interesantes figuras zoomorfas.

NEGOCIOS.

Por su facilidad de conexiones aéreas internacionales, telecomunicaciones, servicios financieros y amplia oferta de equipamientos hoteleros y de gastronomía de todo tipo, y como punto de partida de numerosos tours por la región, esta zona constituye un entorno muy apropiado para la realización de ferias, congresos y toda clase de reuniones de negocios.

TOCANDO EL CIELO

LA PAZ.

La Paz es la ciudad más importante de Bolivia. Situada a 2.640 metros de altitud, se considera también la capital más alta del mundo. Es una metrópoli de calles empinadas y singulares características topográficas desde la que se puede divisar el majestuoso Illimani. En la Paz, la ciudad andina de origen aymara más importante, lo antiguo y lo moderno se conjugan a la perfección. La modernidad de sus amplias avenidas convive con la diversidad étnica y costumbrista de la población. La arquitectura colonial y republicana se muestra intacta junto a las edificaciones, símbolos del progreso de la ciudad. El centro original de la ciudad es la Plaza Murillo y todos sus alrededores nos transportan a la época colonial. La calle mayor, una amplia arteria construida sobre el hecho del río, es conocida como El Prado. Cerca se instala múltiples mercados indígenas la mitad de la población es descendiente de pueblos originarios que llenan las calles de puestos donde se venden absolutamente de todo, convirtiendo este lugar en el más pintoresco y vital de la ciudad. En pleno casco viejo y rodeado de calles coloniales se encuentra el Mercado de los Brujos, donde se pueden obtener los elementos curativos y tradicionales de la cultura Callawaya. Callejear y observar los trajes tradicionales de sus “cholas” con su sombrero, sus mantas de colores y su amplias faldas es un espectáculo difícil de superar. La iglesia de San Francisco, del año 1549, es la más bella de La Paz. El templo y el convento fueron levantados con piedra labrada. A principios del s. XVIII una nevada destruyó el templo que se reconstruyo a mediados del mismo siglo utilizando idéntico material al original.

VALLE DE LA LUNA.

Muy cerca de La Paz, se encuentra este lugar perturbador, un valle famoso por su insólito aspecto lunar. La erosión ha ido formando un exótico laberinto de pequeños desfiladeros, afilados pináculos y sorprendentes estalagmitas. El resultado es una zona de extraña y enorme belleza que se ha convertido en una vía de escape para muchos de los habitantes de la capital.

LOS YUNGAS.

Una bellísima zona de transición entre el frío y seco altiplano y las tierras bajas de la Amazonía. Gracias a su lluvioso clima, una gran variedad de frutas tropicales, el café, la caña de azúcar, el cacao y la coca crecen abundantemente durante todo el año.

ALTIPLANO.

Una extensa planicie con elevaciones transversales y longitudinales, situada a más de 3.500 m. De altura y con un área de más de 100.00 km. Cuadrados. Es una cuenca hidrográfica cerrada e influye en todo el clima del país. Su predominio geográfico es tal que Bolivia también es conocida como el “País del Altiplano”. No resulta raro ver pastando en sus inmensos prados naturales rebaños de ovejas y llamas.

LAGO TITIKAKA.

No es exagerado afirmar que ninguna otra forma creada por la naturaleza está rodeada por más mitos y leyendas que el Lago Sagrado o Lago Titikaka. Entre ellas la que cuenta como sus aguas, refugio del Sol y de la Luna, quedaron por muchos días en la oscuridad, precisamente durante un diluvio, en el que todos los Dioses de la creación se encontraron. Otro mito, sostiene que el Lago, “la madre de todas las aguas”, se formó con las lágrimas que derramó el Dio Sol cuando los Pumas devoraron a sus hijos. El Titikaka es el lago navegable más alto del mundo con 3.810 m. Sobre el nivel del mar y el mayor de Sudamérica con 8.300km cuadrados. El influjo de este lago que se asentaran, tanto en sus riberas como en sus islas, sucesivos grupos humanos que dejaron valiosos vestigios arqueológicos como los que pueden apreciar en las islas del Sol, de la Luna y en la península de Copacabana. El lago tiene 36 islas y sus aguas son increíblemente claras. Tanta belleza ayuda a comprender el significado místico que siempre ha tenido. Las islas del Sol y de la Luna se consideran el lugar de la creación, según la cultura inca. Fue allí donde el dios blanco Viracocha y los primeros incas, Manco Cápac y Mama Ojllo, hicieron su aparición mística. Los aymará y los quechuas aún aceptan estas leyendas como hechos, por lo que consideran estas islas como verdaderos lugares sagrados. La Isla del Sol presenta obras arquitectónicas de la época precolombina. En la Isla de la Luna sólo habitaban las escogidas o Vírgenes del Sol. Sus viviendas todavía conservan un tratamiento especial, sutil y hermoso, con sus puertas orientadas hacia el monte nevado Illampu y son el testimonio real del esoterismo indígena. Situad entre dos cerros que ofrecen impresionantes vistas del lago se encuentra la ciudad de Copacabana. Su principal atractivo reside en su blanca y enorme Catedral, construida entre 1660 y 1678. Otras islas importantes son las de Suriqui, Kalhuta e Intja desde donde, según cuenta la leyenda, nacía una red subterránea que enlazaba la isla con la capital del Imperio, Cuzco, en Perú. Deslizarse por sus aguas en una totora, embarcación sorprendente por su alta resistencia e impermeabilidad a pesar de estar elaborada con juncos, es una experiencia que le hará vivir sensaciones realmente mágicas. Sus habitaciones, descendientes de los aymara, mantienen intactas tradiciones y bailes autóctonos.

TIWANAKU.

Conocida como la “Cuna del Hombre Americano”, Tiwanaku es la capital de la cultura Tiwanakota que floreció unos tres siglos antes de Cristo. Se encuentra a 72km de la Paz, cerca del lago Titikaka. Los restos de esta antigua civilización permanecen en forma megalítica, con inscripciones simbólicas que todavía no han podido ser descifradas. La calidad de su trabajo en piedra y de su cerámica y, especialmente, la técnica de ingeniería hidráulica utilizada, han hecho que estas ruinas se consideren como las más importantes en la evolución de las culturas andinas. El origen de esta civilización cuyas ruinas han sido restauradas en parte, está envuelto en el misterio. Algunos consideran que es la máxima expresión de la cultura aymará y otros que fue el refugio de los mitológicos talantes. Incluso hay quienes la hacen aparecer como el resultado de grandes migraciones asiáticas que levantaron allí su metrópolis. Según estudios realizados por arqueólogos, se calcula que vivieron allí alrededor de 150.000 habitantes, más que en cualquier ciudad del mundo en esa época. Entre sus atractivos destacan las pirámides de Akapana y Puma Punku, el Templete semisubterráneo, la famosa Puerta del Sol, el Monolito Ponce y los restos de Kantataita, Putuni y Kerikala que ocupan unas 30 hectáreas excavadas. La pirámide de Puma Punku fue construida con las más colosales piedras de cantera de toda América del Sur, algunas de las cuales pesan alrededor de 100 toneladas.

CUMBRES ANDINAS.

Desde La Paz, se pueden descubrir impresionantes cumbres y nevados de la Cordillera Real, la mayoría de más de 6.000m. de altitud: el Illimani, Huayna Potosí, Condoriri, Illampu... a pocas horas de viaje: los Parques Nacionales “Ulla Ulla” y “Sajama” y el fastuoso Carnaval de Oruro completan la oferta.

VIÑEDOS

CUENCA DE LA PLATA.

Un valle que alberga un auténtico vergel donde destacan los cultivos de rosas, las plantaciones de viñedos la producción de vinos y aguardientes... y todo ello con el cálido recibimiento e sus habitantes.

TARIJA.

Situada al sur, en las últimas estribaciones andinas a 1.924 metros de altura y en la ribera del río Guadalquivir, la ciudad de Tarija se mantiene hoy como una de las ciudades que mejor guarda las características hispánicas, heredadas de la época colonial. De hecho, es la capital de un departamento al que los propios tarijeños denominan la “Andalucía de Bolivia”. Toda la región merece este nombre pues además de contar con numerosos pueblos encalados en blanco y de tejados de teje roja, el río que baña su capital se llama Guadalquivir como el que traviesa la Andalucía española. La ciudad de Tarija está teñida de un verde intenso y posee una población alegre, tranquila y abierta, lo que constituye su mauro riqueza. Amantes de la música, el mate y del buen humor, sus pobladores han institucinalizado el carnaval como una de las fiestas más ricas en folklore, que atrae al turismo tanto nacional como extranjero. Como en la mayoría de las capitales bolivianas, sus monumentos más destacados son los templos religiosos, entre los que cabe citar el Convento Franciscano, la Catedral y la iglesia de San Roque.

EL CHACO.

Situado al oeste de la ciudad de Tarija, esta zona se halla cubierta por bosques o “monte seco”. Esta zona está poblada por rancheros e indígenas. También es una zona en la que la gran abundancia de mariposas y aves la hace muy apreciada para la observación. Ésta es también la zona de los grandes mamíferos: el jaguar, el tapir y el pecari aquí llamado “cerdo de monte”. Yacuiba es la capital de la provincia, ya en la zona fronteriza con la Republica de Argentina.

TUPIZA.

Pequeña, culta y apacible, la ciudad de Tupiza es una pequeña joya y el origen de numerosas excursiones por rutas que ofrecen una gran variedad de formaciones rocosas, profundas gargantas, desfiladeros y bosques de cactus. Está rodeada por la abrupta cordillera de Chichas, y sus alrededores, con rocas, cerros y montañas irisadas que presentan una espectacular paleta de colores donde predomina el rojo, resultan siempre sorprendentes. Parece transportarnos al Far West. De hecho, estos lugares conocen de las correrías de Butch Cassidy y Sundance Kid.

FIESTAS Y FOLKLORE.

En Tarija se celebra cada año un festival internacional, el Festifront, que atrae a multitud de visitantes. Las fiestas folklóricas del Chaco Tarijeño y las músicas de toda la pampa brillan pro las chacareras, las cuecas y el baile alegre de sus gentes. Todo ello acompañado con el sonido étnico de charangos, guitarras, flautas de todo tipo, cajas de agua y otros típicos instrumentos de la música Chapaca. No falta el inmenso colorido de los vestidos de sus gentes compuestos por un conjunto de prendas diversas: cortas camisas de seda, echarpes, velos, complementos hechos de caparazones de molusco y sombreros adornados con multicolores plumas. Hay multitud de poblaciones pintorescas como Bermejo, Entre ríos, Yacuiba, Villamontes, Chaguaya, Lagunillas, Tupiza, Villazón y Boyuibe que resultan sumamente atractivas.

BODEGAS Y VIÑEDOS.

La región de Tarija es conocida por sus vinos, algunos de ellos de gran paladar. Se pueden visitar las bodegas y es una agradable experiencia degustar sus vinos mientras se escuchan poética y sensuales descripciones de los mismos, de boca de sus propietarios. Además de vinos, todas las bodegas producen “singani” un aguardiente muy peculiar destilado de la uva. El Valle de la Concepción es el corazón de la producción de vino y singani. La fiesta de la Uva tiene en Marzo, dura 3 días y festeja el fin de la vendimia.

FLORA Y FAUNA.

Resulta un auténtico placer acceder a zonas protegidas y descubrir su fauna y su flora como la Reserva Nacional de Tariquia, la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama, la Reserva de Corvalán y el Parque Daa-iya del Gran Chaco.


        opiniones   enviar   imprimir  

Zona
América
América del Sur
 
Tipo de viaje
cultural
naturaleza

Poblaciones del reportaje
Bolivia Chuquisaca Oropeza Sucre

   
Els Blaus de Roses

Turismo de Gerona. Ayuntamiento














  portada

| Hoteles
| Suscripción
Abcviajes
Revista de viajes e información turística. 
En abcviajes encontrará infinidad de guías turísticas y artículos para el viajero. 
GUÍAS FOTOS VÍDEOS NOTICIAS
Home | © abcviajes - Quantum Digital Groups, S.L. C/ Capitán Haya, 60, 28020, Madrid