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Descubre Lituania, guía de sus rincones imprescindibles
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Adentrarnos en Lituania es descubrir lugares mágicos, abundante y rica naturaleza, huellas que ha dejado su importante e interesante historia, una deliciosa gastronomía y numerosos joyas arquitectónicas repartidas por todo su territorio.


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Adentrarnos en Lituania es descubrir lugares mágicos, abundante y rica naturaleza, huellas que ha dejado su importante e interesante historia, una deliciosa gastronomía y numerosos joyas arquitectónicas repartidas por todo su territorio.

Como símbolo del país no podemos olvidarnos de Vilna. La capital lituana se caracteriza por su famoso casco antiguo barroco más grande de Europa, razón por la cual fue declarado patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Recorrer sus calles nos permitirá sentir la esencia del país y descubrir el importante patrimonio de Lituania y su gran diversidad de estilos. Sin duda nos llamarán la atención las numerosas iglesias de diversos estilos arquitectónicos que se reparten por todo el territorio de la capital lituana. Destacamos la Catedral de San Estanislao y San Vladislav junto con la Torre del Campanario ubicados en la fantástica Plaza de la Catedral. Su actual aspecto, en un estilo neoclásico es sin duda una obra maestra que nos sorprenderá desde el primer momento. Muy cerca de la catedral hallamos la Colina de Gediminas donde se emerge la Torre Gediminas. Subir hasta ella, ya sea andando o con el teleférico, nos permitirá observar una de las mejores panorámicas sobre Vilna, una mágica oportunidad para contemplar por un lado lo que queda del Complejo de Castillos de Vilna y por otro lado, los diferentes barrios de la villa y sus bellos edificios que los caracterizan.

Vilna también es famosa por su Universidad, donde tenemos visita imprescindible, ya que es la Universidad más antigua de Europa del Este. También en su superficie se ubica la Iglesia de los Santos Juanes, una obra que vale la pena visitar y descubrir el magnífico interior y el llamativo órgano.  Al lado de la Universidad de Vilna se encuentra el Palacio Presidencial, hoy en día ocupado por el Presidente de Lituania y su cancillería.

Antes de adentrarnos por el territorio lituano a descubrir todo lo que nos puede ofrecer no podemos olvidarnos de visitar la Iglesia de Santa Ana, con su bella fachada gótica, y la Iglesia de San Francisco y San Bernardino, formando casi un complejo único, pero con notables diferencias de estilo y detalles. Es curioso saber también que dentro de Vilna podemos encontrar un país independiente, la Republica de Užupis, que cuenta con su propia constitución y bandera, entre otros detalles que hacen este lugar único y singular. Recomendamos también pasear por la famosa calle de los Literatos, en la cual encontraremos su destacado muro de los artistas, una pequeña – gran obra de arte en el corazón de Vilna, o la Calle Pilies, la principal arteria de la villa, con numerosos bares, restaurantes y puestos de artesanía donde podremos sentir la vibrante esencia de la capital Lituana.  

Alejándonos de la capital nos disponemos a adentrarnos en el paisaje más mágico de todo Lituania, el Castillo de Trakai y su Parque Histórico Nacional, único tanto en Lituania como en Europa. A tan solo 30 kilómetros de Vilna, encontramos un espacio verde donde se ubican más de 200 lagos ofreciendo un extraordinario territorio en el cual disfrutar de la naturaleza y la historia. El Castillo de Trakai nos cautivará desde el primer momento. Observar esta magnífica fortaleza medieval, con su estratégica ubicación, levantado en una isla en mitad del lago Galvé, nos ofrece descubrir uno de los lugares más visitados de todo Lituania.  El castillo hoy en día muestra el recuerdo de la historia compartida con otros pueblos y, como no, la importante figura de Vytautas el Grande considerado como héroe nacional lituano. Los inicios del castillo se remontan en el siglo XIV cuando el Duque Gediminas lo mando construir para ser el centro de gran potencia que crecía en aquel momento. Aunque hoy en día ha sido casi íntegramente reconstruido, su levantamiento se caracterizaba por un estilo gótico de ladrillo. Sin duda antes de adentrarnos en su interior, es recomendable disfrutar de la panorámica que se abre ante nosotros desde el muelle, el lugar donde todos los turistas, fotógrafos y visitantes por un momento se quedan sin aliento ante la belleza tanto natural como monumental. También aquí podemos hallar numerosos bares y puestos de suvenires y recuerdos únicos. Siguiendo las pasarelas de madera, y atravesando el lago, llegamos ante los pórticos del castillo, donde sus varias torres cilíndricas y otras más rectilíneas nos dan la bienvenida. Entrar en este emblemática construcción nos aventuramos a recorrer el Gran Ducado de Lituania, gracias a las diferentes salas y espacios donde descubriremos interesantes documentos, objetos y elementos que nos permitirán revelar la importante historia tanto del castillo como de toda la región. También mencionar que en los tiempos de Vytautas el Grande trajo e instalo a más de cuatrocientas familias caraítas procedentes de la península de Crimea, actual Ucrania.  En la actualidad aún hay familias de caraítas que siguen viviendo aquí. Si lo deseamos, como una opción más, podemos realizar un pequeño paseo en barco alrededor del castillo de Trakai, donde el capitán nos enseñará los diferentes ángulos de la fortaleza y además disfrutaremos de una naturaleza digna de admirar. 

Pasear por la historia de Lituania también podemos hacerlo visitando el Parque Etnográfico de Rumšiškės. Este parque al aire libre establecido en 1966 y abierto en 1974 exhibe la vida rural lituana gracias a numerosas y variadas casas de pueblos auténticas, traídas de las distintas regionales del país, ayudando así a preservar el patrimonio lituano. A lo largo de sus 195 hectáreas se forman cuatro pueblos que representan las principales características arquitectónicas de cada una de las regiones, sus costumbres, sus principales oficios y peculiaridades. Nos llamará la atención el pueblo que se ubica en su corazón, gracias a su plaza empedrada y sus tiendas y talleres artesanales que nos mostraran los oficios de un alfarero, un joyero, una hiladora, un herrero, entre otros. Además en disfrutar del parque en general, en su territorio se celebran números festivales etnográficos como conciertos populares, bailes, y exhibiciones. Una oportunidad única para descubrir una Lituania autentica y primitiva.

Cerca de este magnífico parque se encuentra la ciudad de Kaunas.  Esta villa, que entre las dos guerras mundiales fue la capital de Lituania, siendo la segunda ciudad más grande del país, y nos ofrece un interesante paseo por su historia con interesantes monumentos y destacables panorámicas.  Situada en la confluencia de los ríos Niemen y Neris, nos sorprenderá su ambiente alegre y enérgico, sus alamedas verdes y sus espaciosas plazas. La avenida principal, Laisven Aleja, empedrada y peatonal nos ofrecerá la oportunidad de descubrir parte del casco antiguo de la villa. Durante nuestro recorrido podremos descubrir bonitas terrazas que invitan a descansar tomando algo caliente, numerosas tiendas de recuerdos, talleres artesanales y la estatua de Vytautas. Otra interesante vía es la calle Vilnius destacando por sus edificios del siglo XVI y sus cabinas telefónicas y que hoy son como un atractivo más de la villa. Dentro de sus principales monumentos no podemos perdernos el Ayuntamiento de Kaunas, una de las edificaciones más destacables de la villa, ubicado en medio de la Plaza del Mercado, de estilo barroco que data del siglo XVI, la Iglesia de Vytautas, construida en el siglo XV siendo uno de los edificios góticos en ladrillo y conocida como la Casa de los Truenos porque en su sótano se encontró un altar dedicado al dios Perkunas, dios del trueno. La catedral de Kaunas es la única iglesia de estilo gótico de Lituania, aunque hoy en día presenta un aire renacentista y barroco debido a las numerosas reconstrucciones que ha tenido. En su cripta se encuentran enterrados distintas personalidades lituanas.  Como representante de la religión ortodoxa hallamos la Iglesia de San Miguel Arcángel. De estilo neo-bizantino y tonos azules fue diseñada por los rusos y durante los años ha tenido varios usos. En su exterior también podemos observar la Estatua del Hombre. El castillo de Kaunas sin duda es también uno de los elementos que han marcado la historia de la urbe. Ubicado en la confluencia de los ríos Niemen y Neris para resistir a los ataques de las cruzadas, data del siglo XIII y es una fortaleza de ladrillo rojo que ofrece unas privilegiadas vistas panorámicas sobre la ciudad vieja. 

Sin duda no podemos irnos sin haber visitado el monasterio y la iglesia de Pažaislis ubicado en las afueras de la ciudad. Este monasterio diseñado por Giovanni Baptista Frediani, fue el mayor monasterio de Lituania y constituye un magnífico ejemplo del barroco italiano del noreste europeo.  El conjunto merece una larga visita por todas sus instalaciones donde podemos descubrir unos 140 frescos y murales de Michelangelo A. Palloni, pintura de la Virgen de Camaldolese y seis retratos en lienzo. El monasterio fue fundado en 1662 por el Gran Duque de Lituania Krzysztof Zygmunt para la orden de los camaldulenses. En 1832 fue cerrado por los rusos y entregado a la Iglesia Ortodoxa. Después de 1920, y tras haber sufrido importantes daños de la I Guerra Mundial y la Revolución Rusa, fue devuelto a la Iglesia Católica, siendo ocupado por las Hermanas del Convento de San Casimiro. Aunque durante la invasión soviética durante la II Guerra Mundial su utilizó como hospital psiquiátrico y posteriormente como galería de arte, al finalizar el dominio comunista, el monasterio fue devuelto a las Hermanas de San Casimiro que desde entonces cuidan del conjunto del monasterio. Su actual aspecto cuidado se debe a la restauración del complejo que se comenzó desde 1990. Sobre las técnicas arquitectónicas podemos destacar que algunas se utilizaron por primera vez en Europa aquí, como la planta hexagonal de su iglesia o la fachada cóncava, señalando la singularidad del conjunto. Durante el verano en las instalaciones del monasterio también se celebra el famoso Festival de Música Clásica, ofreciendo un espectacular espectáculo en un escenario único.

Lituania destaca también por su importante oferta de balnearios y spas, y por esta razón si deseamos disfrutar de unos momentos de relajación y descanso podemos optar por visitar la ciudad de Druskininkai. Sus aguas termales, el barro medicinal, los masajes acuáticos o las diferentes terapias nos ayudaran de desconectar totalmente del día a día y recuperar las fuerzas en este centro de ocio internacional. Además de descubrir un ambiente relajado que se percibe en toda la villa, hallamos siete fuentes de agua mineral, nueve centros de recuperación y un balneario. Cerca de Druskininkai encontramos el Parque de Grūtas, un jardín de esculturas y estatuas de la época soviética, además de interesantes exposiciones de reliquias de ideología soviética. Aunque a priori la caída del comunismo dejo numerosas imágenes para la historia, donde las personas derribaban y destruidas las estatuas de Lenin, Stalin y otros líderes soviéticos de todas las ciudades lituanas, el empresario Viliumas Malinauskas decidió juntar en un mismo parque a todas estas estatuas y elementos que pudo recoger o solicito a las autoridades lituanas. Así en 2001 fundo este museo -parque temático donde en sus 20 hectáreas, podemos pasear entre las huellas de la dominación soviética que ha marcado el país. El parque está rodeado por una valla de alambre de espino y podemos observar varias torres de vigilancia, donde si lo deseamos podemos subir y sentirnos como guardias del Ejército Rojo. Nada más en la entrada nos recibe una locomotora y un vagón de tren que se utilizaba para transportar a los deportados al gulag. Durante sus más de tres kilómetros de pasarelas de madera, entre sus docenas de estatuas, los diferentes espacios conservados como aquel entonces, como por ejemplo el Centro de Información, recreando las casas de campo típicas de los años 40 y 50, con diferentes artefactos y vestigios como banderas, medallas de militares, uniformes, páginas de periódico, libros, entre otros o el restaurante que ofrece comida soviética típica son una visita obligatoria para todos aquellos que quieran sentir la esencia o el espíritu soviético que transmite. Asimismo destacar que el parque también cuenta con un pequeño zoo y un parque de juego para los niños.

Lituania ofrece una amplia oferta para todo tipo de visitante. Fuertemente aferrada a su pasado, el país báltico nos promete un recorrido por su historia, mostrándonos verdaderas obras de arte, bellas muestras arquitectónicas que adornan sus ciudades y poblaciones y paseos por épocas que han dejado profundas heridas. Sin duda su naturaleza es otro de los factores que marcan el interés cada vez mayor de sus visitantes, donde podemos disfrutar de espesos bosques, aguas termales, maravillosos lagos y significativos resorts en plena naturaleza que nos obsequian con momentos de tranquilidad y relax únicos.  Descubrir todos y cada uno de sus rincones nos permitirá sentir la esencia del país donde queramos volver una vez tras otra.

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Zona
Europa central
 
Tipo de viaje
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