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Kinsale - Irlanda
Kinsale y Cobh, dos pintorescas villas al lado de Cork
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Kinsale y Cobh son indiscutiblemente dos de las villas costeras con más encanto, en gran medida gracias a su interesante patrimonio histórico y también por su animado y activo ambiente.


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Visitar Cork es descubrir una ciudad llena de vida, donde su pasado y su presente se unen para ofrecernos una inolvidable experiencia, gracias a sus importantes e interesantes huellas históricas, su ambiente tranquilo y juvenil y su excelente patrimonio gastronómico. Además de esta magnífica ciudad, el Condado de Cork guarda algunos tesoros más, dignos de ser descubiertos durante nuestra visita a esta isla. Sin duda no podemos irnos sin habernos acercado a dos de las poblaciones más importantes de la costa sur de Irlanda.  Kinsale y Cobh, situados a tan solo media hora de Cork, son indiscutiblemente dos de las villas costeras con más encanto, en gran medida gracias a su interesante patrimonio histórico y también por su animado y activo ambiente. Cada uno de ellos con sus particularidades hará de nuestra visita una experiencia inolvidable que nos permitirá viajar al pasado y sentir el entorno irlandés más típico.

Kinsale, originalmente un puerto pesquero medieval, y a poco más de 20 kilómetros de Cork, hoy en día podemos decir que es uno de los centros turísticos más atractivos y populares de la costa sur-oeste de Irlanda. Recorrer sus calles nos mostrará sus coloridos edificios, sus restaurantes famosos internacionalmente y sus monumentos históricos. La joya más preciada de Kinsale, es sin duda, el Fuerte Charles. Construido por los ingleses a mediados del siglo XVII, esta fortaleza en forma de estrella tenía la función de proteger ante la invasión enemiga. Fue diseñado por William Robinson y fue una de las instalaciones militares más grandes del país. Algunos de los acontecimientos más importantes del pasado de la isla han sido vinculados a ella, como la guerra de Williamite o la Guerra Civil. Durante más de doscientos años fue utilizada como cuartel del Ejército Británico.  En 1973 fue declarado Monumento Nacional de Irlanda y posteriormente ha sido restaurado. Aunque hay una parte del conjunto del fuerte que ha sido destrozada con el paso de los años, es un placer pasear y descubrir toda la historia que se respira en él y sobre todo gozar de una de las panorámicas más preciosas de Kinsale y su puerto. Sobre los elementos que podemos encontrar durante nuestro paseo, destacamos su puerta de entrada de un diseño clásico recubierta con piedra caliza. A lo largo de su estructura en forma de estrella hallamos cinco bastiones, dos orientados al mar y tres orientados a tierra, una pared de protección, el edificio del polvorín, varios cuarteles de soldados y oficiales y un hospital, entre otros.   

Otro interesante monumento que podemos observar desde Charles Fort es James Fort, que también servía para custodiar la entrada del puerto de Kinsale. Fue construida en 1607 y es una perfecta muestra de la arquitectura militar del siglo XVII.

Recorrer el centro de esta villa, perdernos por sus laberínticas calles, nos permitirá sentir la amabilidad de su gente, la gran oferta de ocio que propone, como la vela, la pesca en el mar y el golf, y como no, disfrutar de los numerosos bares, pubs y restaurantes con ricas propuestas para todos los gustos, destacando sobre todo el marisco y pescado fresco que se pesca cada día. No en vano esta localidad es conocida como la capital gastronómica de Irlanda. Una muestra más de ello es la celebración del Kinsale Gourmet Festival, un evento donde podemos degustar las delicias que nos ofrece la villa. Además podemos toparnos con numerosas tiendas de artesanía donde adquirir algún producto único y especial con el cual poder recordar para siempre nuestra visita.

Algunos de los edificios que nos llamaran la atención son el Edificio del antiguo mercado, cerca de la Plaza del Mercado. Data del 1600 y actualmente es museo. Podemos observar las coloridas casas que rodean toda la zona, creando una sensación de alegría.  A poco distancia también se ubica el Castillo Desmond, es un claro ejemplo de torreón urbano que data del año 1500. Su principal función fue como aduana hasta la construcción del nuevo edificio de aduanas en el año 1641, cuando el castillo pasó a ser una cárcel naval. Debido a que la mayoría de los prisioneros eran franceses, se empezó a llamar como “la cárcel francesa”. Más tarde paso a ser almacén de artillería durante la Batalla de Kinsale en el año 1601 y después de ser declarado en 1938 como Monumento Nacional y ser restaurado, hoy en día alberga el Museo Internacional del Vino. Nada más llegar podemos observar la buena conservación del edificio, como también sus tres plantas con las que cuenta y su almacén en la parte posterior. Nos llamará la atención la variedad de ventanas que observamos en la fachada, una muestra del transcurso de las diferentes épocas. Es muy aconsejable visitar esta magnífica exposición que nos permitirá hacernos una idea de la importancia y de la historia del vino en Irlanda. Si lo deseamos también podemos visitar el Convento de las Carmelitas junto con su iglesia. Siendo uno de los templos más antiguos del país y uno de los más importantes, hallamos la iglesia de San Multose, patrón de Kinsale. Fue construida en el año 1190 en un estilo románico irlandés. En su interior podemos encontrar algunos monumentos funerarios del siglo XVI, mientras que en su portada principal observamos la estatua del santo.

A una hora de Kinsale en coche, a la costa sur de Irlanda, hallamos Cobh, una bonita ciudad construida en una colina escarpada en Great Island, en el puerto de Cork. Conocida antiguamente como Queenstown, debido a la visita de la reina Victoria de Inglaterra en el año 1849, la actual villa ofrece al visitante una experiencia inolvidable donde descubriremos interesantes detalles que han marcado su historia. Durante nuestro recorrido por sus calles de subidas y bajadas podemos observar que su estructura es claramente victoriana. Si nos remontamos en su historia observamos la importancia que tuvo Cobh durante las guerras napoleónicas, siendo un puerto estratégico de Inglaterra, y también fue lugar desde el cual zarpo Sirius, siendo el primer trayecto de pasajeros del océano Atlántico.  Este suceso marco un antes y un después en la vida de muchos irlandeses, ya que fue desde aquí donde unos 2,5 millones de inmigrantes emprendieron un viaje hacia Estados Unidos de Américas en busca de una vida mejor durante los siglos XIX y XX debido a la gran escasez de alimentos y miseria que asoló el país. Para descubrir los detalles y las vivencias de todos estos irlandeses que abandonaron su tierra tenemos una visita obligatoria a la exposición del Cobh Heritage Centre. En la entrada de este magnífico centro observamos el monumento a Annie Moore y sus dos hermanos, los primeros inmigrantes que fueron procesados en la isla de Ellis en Nueva York, el 1 de enero de 1892.

A poco distancia del Cobh Heritahe Centre se ubica Titanic Experience, pues Cobh fue el último puerto de escala para este transatlántico con destino a América. Desde este puerto, el 11 de abril de 1912 subieron a borde de Titanic 113 pasajeros de tercera clase y 7 de segunda clase. Fueron siete pasajeros los que se bajaron en este puerto, entre ellos el Padre Francis Browne, quien tomo numerosas fotografías del interior del barco y que hoy podemos observar en esta interesante exposición. Abierto en 2012 y siendo emplazado en las oficinas originales de la White Star Line, lugar donde los 123 pasajeros partieron hacia Titanic, nos adentramos para disfrutar, gracias a las tecnologías audiovisuales más innovadoras, de una experiencia única donde siendo nosotros mismos uno de los pasajeros visitaremos las diferentes zonas del transatlántico, observaremos el lujo y las comodidades únicas para aquella época, estudiaremos las diferencias entre las tres clases que se encontraban en el barco, así como reviviremos el momento de la tragedia y conoceremos el lugar de descanso final del Titanic. Es una experiencia sin duda muy enriquecedora donde revelaremos interesantes detalles que no nos dejaran indiferentes. Además mientras esperamos en la terraza donde hace años esperaron las personas que subirían en la segunda clase, veremos en muelle original que se conserva hasta nuestros días.

Mientras que en el Westbourne Place encontramos el Titanic Memorial, al otro extremo de la villa también se situa el Cobh Titanic Memorial Garden. Un lugar de paz y tranquilidad, ubicado dentro del Cove Fort, donde podremos observar el Monumento de cristal con los nombres de las 123 pasajeros. También se halla un monumento de piedra a Bruce Ismay, presidente de White Star Line e información acerca de los conocidos barcos que están asociados con el Puerto de Cork. Durante nuestra visita podemos disfrutar de las magníficas vistas y gozar de un momento de calma.

Otro trágico suceso que marco la historia de Cobh fue el hundimiento de RMS Lusitania por un submarino alemán frente al Old Head de Kinsale en 1915. Los supervivientes fueron llevados a la villa, mientras que las numerosas víctimas se encuentran enterradas en el cementerio del Old Church, ubicado en las afueras de la ciudad. En Casement Square, plaza donde se ubica la biblioteca y el ayuntamiento, podemos contemplar, dentro de la rotonda, el Lusitania Memorial, en memoria a las víctimas de este terrible acontecimiento.

La Catedral de San Colman es otro de los símbolos indiscutibles de Cobh, destacando por verse desde casi todas las partes de la villa, ya que es uno de los edificios más altos de Irlanda. Fue construida entre 1868 y 1915 de estilo gótico francés. Su carillón es el más grande de la isla y consta de 49 campanas, que justo con el reloj, se instalaron un año después de la construcción de la torre. Hoy en día es la sede de la Diocesis de Cloyne.  Desde este punto tenemos una de las mejores panorámicas sobre Cobh y asimismo podemos gozar de la privilegiada vista sobre Old Street y West View, dos de las calles más famosas de Cobh gracias a la hilera de casas multicolores perfectamente alineadas que descienden casi hasta el mar.

Además de todos los importantes e interesantes monumentos y edificios que alberga la villa, pasear por sus calles es una perfecta opción, ya que podremos hallar numerosas tiendas artesanas, coquetos cafés y reconocidos restaurantes. Si lo deseamos, también podemos practicar alguna de las numerosas actividades de ocio que ofrece, como salir a pescar, diversos deportes acuáticos, vela o golf.

Kinsale y Cobh son historia. Visitar cada uno de estas preciosas villas costeras nos permitirá descubrir el significativo pasado de Irlanda. Condimentadas con diferentes elementos que los hacen únicos, tanto Kinsale como Cobh son una excelente opción para hacer una escapada durante nuestra visita a Irlanda.

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Zona
Europa occidental
 
Tipo de viaje
cultural
naturaleza
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