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Praga, la ciudad más romántica del mundo
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Praga poco a poco se está ganando este título con los numerosos rincones que invitan a enamorados a perderse. Da igual la época que decidamos visitarla, esta histórica villa es sinónimo de romanticismo en estado puro y sus monumentos...


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París diréis, esta es la ciudad del amor por excelencia. Y si, así es, pero nada más adentrarnos por las calles de Praga, lo pondremos en duda. Y es que la capital checa poco a poco se está ganando este título con los numerosos rincones que invitan a enamorados a perderse. Da igual la época que decidamos visitarla, esta histórica villa es sinónimo de romanticismo en estado puro y sus monumentos y edificios se mezclan con un ambiente de lo más singular y especial.

Quizás de lo más típico pero no tópico, es el puente Carlos, un punto donde el romanticismo llega a otro nivel y donde nos permitimos sentir. Una panorámica sin duda única y excepcional, donde admirar el río Moldava, con sus numerosos barcos que lo cruzan diariamente, el Castillo de Praga y algún que otro interesante edificio que nos permite deducir el rico patrimonio que esconde el casco antiguo de la villa. Si queremos captar toda la belleza del lugar, sin lugar a duda uno de los mejores momentos es ir en las tempranas horas de la mañana o las últimas horas de la tarde, cuando los colores anaranjados y rosados bailan sobre la ciudad y dibujan panorámicas de cuento de hadas. Justo debajo del puente Carlos se ubica Kampa, una pequeña isla en medio del rio, separada de la tierra por un canal de molino y cerca de un puente con rejas, en las cuales, las parejas cuelgan un candado en señal de su amor. Todo un acto de cariño, para los más atrevidos.

Puente Carlos

Centrándonos en el centro histórico de la ciudad, no podemos perdérnoslo dado que desde el año 1992 es declarado Patrimonio Histórico por la UNESCO.  Tanto por su belleza arquitectónica, como por su ambiente misterioso y al mismo tiempo excitante, Praga se ha convertido en una de las veinte ciudades más visitadas del mundo. Os proponemos descubrirlo callejeando, adentrándonos en el Staré Město, o la ciudad vieja de Praga. Aunque actualmente aquí nos encontramos con los miles de turistas que visitan la villa, sin duda vale la pena. Esta zona medieval nos lleva a soñar con príncipes y princesas, con eternas historias de amor, miradas, sonrisas y besos apasionados. Como no, aquí tenemos algunos puntos imprescindibles, como la Plaza de la Ciudad Vieja, en la cual hallamos el Ayuntamiento con su torre de reloj astronómico que esconde una trágica leyenda. Cuenta el mito que después de que las autoridades del ayuntamiento de Praga aceptaran la propuesta del relojero Hanus en el año 1490 de construir un reloj monumental en la villa, que se convertiría en una pequeña joya admirada por todo el mundo, este fue atacado y fueron quemados sus ojos por miedo de que estuviera preparando una obra aún más magnifica para otro país extranjero a cambio de recompensa monetaria. Los habitantes de Praga seguían admirando atónitos el bello reloj, hasta que Hanus descubrió que fueron los propios concejales quienes tomaron esta medida drástica para que no pueda fabricar más relojes espectaculares, y dolido decidió, con la ayuda de su ayudante, ir hasta la torre, donde metió su mano derecha para destruir el reloj. Esto dio paso a su muerte pero también al parón por muchos años del reloj. Verdad o no, realmente muchos años el reloj permaneció inactivo hasta que alguien pudiera reparar su complicado mecanismo. Hoy en día admiramos todos los detalles que lo caracterizan como las pinturas de Mánes, los signos del zodiaco, el Escudo de Armas de la Ciudad Vieja y varias esculturas, la órbita del sol y de la luna y las figuras animadas que cada día en hora punta entre las 9 de la mañana y hasta las 21 de la noche podemos ver en movimiento, un espectáculo para gozar con calma.

Ayuntamiento nuevo de Praga
Otros imprescindibles son la Torre de la Pólvora, la Iglesia de San Nicolás, la Capilla del Belén o la sensación Iglesia de Nuestra Señora de Týn. Para los más observadores debemos mencionar que las dos torres de este templo son de tamaños diferentes, pero que no cunda el pánico, no es un fallo en la construcción, sino una simbología religiosa que tiene su explicación. Este representante del gótico en Praga data del año 1256 y se puede observar desde numerosos puntos de la villa dado sus 80 metros de altura de las torres. Desde la Plaza de la Ciudad Vieja podemos observar que la torre derecha es más robusta que la izquierda, representando a la parte masculina o Adán, mientras que la otra representa el lado femenino o Eva. Es curioso contemplar durante los días soleados como las sombras bailan sobre el templo y da la sensación que Adán abraza y protege a Eva. Todo un símbolo de ternura y amor desde siglos.  

Pasear por esta zona es todo un placer, pero eso sí, siempre a un ritmo tranquilo, observando y disfrutando de cada rincón que ofrece. Son también numerosos los locales y restaurante que ofrecen un recóndito lugar donde inundarnos en la intimidad mientras disfrutamos las mejores vistas exteriores como de los cuidadosamente delineados interiores, siempre acompañados por algún sabroso plato checo. 

Una vez por el otro lado del puente Carlos ascendemos hasta el Castillo de Praga, donde nos permitimos sentirnos reyes por un día. La composición de todo el recinto, siendo este el lugar desde donde empezó la creación de la villa por el príncipe Bořivoj Přemyslovec en el siglo IX, es una visita obligatoria. Tanto sus iglesias, como la Catedral de San Vito, un imponente edificio del siglo IX o la Basílica románica de San Jorge como el Palacio Real, todos ellos rodeados por patios barrocos, plazas arquitectónicas, palacete renacentista y jardines reales, son un sinónimo de arquitectura en la capital checa. Pero aquí estamos para hablar de una Praga romántica, y la visita no será completa sin haber visita el magnífico Callejón de Oro, una recóndita calle con casitas de cuento de hadas donde descubriremos la casa donde vivió es escritor Franz Kafka. Visita cada una de estas pequeñas joyas arquitectónicas en las cuales encontramos la venta de diversos objetos y artículos, que podrían ser un maravilloso recuerdo de nuestro viaje. También debemos tener en cuenta que alrededor de las murallas de este castillo se esconden numerosos miradores que ofrecen magníficos paisajes sobre la urbe. Es en estos miradores donde debemos relajarnos y disfrutar de la belleza y el mágico ambiente de Praga.  

Callejón del Oro
Si aún nos quedan fuerzas y queremos contemplar la ciudad en todo su esplendor, nada mejor que visitar Petřín. Considerado por muchos nativos y visitantes como el lugar más romántico de la villa, esta colina con su mirador inspirado en la Torre Eiffel de Paris, es el lugar donde descubrimos porque Praga es llamada la ciudad de las cien torres. Aquí dejamos volar nuestra imaginación y, dependiendo de la época en la que estamos, el abanico de opciones se abre ante nosotros, ya sea admirando la villa desde el mirador, haciendo un picnic en plena naturaleza, tomar algún refresco y tentempié en alguna de las tabernas que hay, pasear por los senderos que rodean la zona o simplemente reposar en el césped, leyendo algún libro o compartiendo este momento con nuestra persona amada.

Aunque es muy difícil decantarse por alguna estación en particular, hemos de mencionar que en primavera- verano predomina el olor a rosas, las tonalidades verdes y las flores campestres, el otoño se llena de una colorida alfombra en tonalidades amarillos, anaranjados y marrones, mientras que en inviernos podremos disfrutar de los tejados nevados de los edificios praguenses.

Otro punto también a tener en cuenta es el Jardín Vrtba, un parque barroco en el cual nos da la bienvenido un arco decorado con un Hércules atlético. Es un espacio donde se mezcla el arte con la naturaleza. Construido entre 1715 -1720, este jardín barroco en terraza invita a originarios y turistas a perderse por su belleza.  Esta obra de Maximilián Kaňka, esconde un rico patrimonio de estatuas, como un ángel que cabalga un monstruo marino, una pajarera y una sala terrena bucólica, como también esculturas alegóricas que representan los Dioses del Olimpo. Lo componen también un estanque, muros y ruinas adornadas por la vegetación que ha ido creciendo a lo largo de los años. Desde aquí tenemos una de las mejores vistas sobre el barrio de Malá Strana.

Saliendo un poco del corazón de la villa, llegamos hasta el Palacio de Troja, un palacete de estilo italiano en medio de bellos jardines adorados con abundantes obras de arte. Aquí podemos pasear tranquilamente mientras disfrutamos de un ambiente de lo más sosegado rodeados siempre de un magnifico paisaje natural y monumental. Cerca de este, y si por siguiente nos gusta la naturaleza, no podemos dejar de visitar el Jardín Botánico. Ubicado cerca del rio Vltava, este espacio de 50 hectáreas, alberga el invernadero Fata Morgana con tres zonas independientes, un jardín japonés y también 12 hectáreas de viñedos, que producen unos 45 mil litros de vino anualmente. Si somos amantes de este elixir tenemos una fantástica ocasión para saborearlo en las bodegas de la Casa de la Viña.

Para gozar de todo el romanticismo de la villa, no podemos irnos de aquí sin haber realizado un crucero nocturno por el río Moldava. Las numerosas opciones y cruceros harán que tengamos un extraordinario recuerdo. Ya sea cenando en alguno de los barcos, a la luz de las velas o simplemente disfrutando de la excursión al son de los ritmos del jazz, gozaremos de unas magníficas vistas donde el juego de colores nos presentan la ciudad en su versión más romántica y tierna.

Y es que Praga es una ciudad especial, una ciudad que embruja desde el primer momento. El romanticismo que se respira en ella llamará la atención a cualquier visitante que se permita sentir. Y aunque Joaquín Sabina en su canción “Cristales de Bohemia” recorre Praga desde el desamor, la fuerza de los sentimientos que describe son dignos de ser escuchados, o tal vez, fue junto Praga la que consiguió inspirarle para plasmar tanto sentimiento en un papel.

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Zona
Europa central
 
Tipo de viaje
capitales europeas
romanticos
viajes de novios

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